Manifiesto por un cambio de mirada



Cuando un mundo se desmorona quiere decir que otro está emergiendo.
En el círculo, en la unidad y desde la vacuidad, ¡nace el presente!
Vivimos tiempos excepcionales en los que se juega nuestro accionar como especie. Podemos replegarnos en la inconciencia o lanzarnos con todo a construir juntos el nuevo paradigma. Son tiempos de creación: de nosotros mismos, de la sociedad en que queremos vivir, de reconectarnos con todas las especies, de ser uno con el planeta globalizado.

1. Cambiar la mirada
Lo tenemos todo. No necesitamos mas información, mas tecnología, mas política, mas religión. Lo que nos urge es cambiar la mirada transformar la forma de pensar que nos ha llevado adonde estamos.

2. El materialismo utilitarista está en crisis
Los estragos que ha causado la máquina productiva del s. XX están a la vista. Quizá teníamos que ir al fondo de la materia, negar el espíritu y lo sagrado, para dejar ir la pretensión de controlarlo todo. Ni los humanos ni la naturaleza somos un recurso para que otro nos use para sus fines o negocios. Tampoco somos una patología que hay que corregir cuando aspiramos a una vida trascendente. Podemos intoxicarnos con el consumismo, hacernos adictos a las nubes que emanan de los artificios digitales que hemos construido. Y también podemos ponerlos al servicio de nuevas utopías.

3. Somos los actores
Hace casi un siglo se inició una profunda revolución en la concepción de la naturaleza humana de la mano de la física cuántica y de la visión sistémica del fenómeno de la vida. El rol de la mente entra en escena en la ciencia y catapulta a los seres humanos como actores centrales en el proceso de construcción del futuro común. Ya no somos testigos pasivos de una naturaleza inerte que está ahí para ser conocida y explotada, es mas bien nuestra mente la que configura una realidad de la cual somos parte indisociable. Está cambiando el concepto mismo de realidad como un conjunto de potencialidades, disposiciones o probabilidades frente a una colección de alternativas mentales que pueden actualizarse como eventos.

4. Somos conciencia
Durante siglos la experiencia del hombre occidental se ha visto limitada por un pensamiento dualista dominante que separaba por una parte la realidad del mundo físico compuesto de materialidad, de objetos tangibles, nuestro propio cuerpo y otra “realidad”, no siempre validada como tal, la experiencia del mundo interior, de lo espiritual, de lo intangible. Hoy asistimos al surgimiento de una ciencia de la conciencia, quedando atrás el rol absurdo en que se había relegado a la conciencia y la subjetividad del ser humano como un agente destinado a presenciar pasivamente los eventos que lo afectan. Mas aún, existe un diálogo fecundo entre la mirada científica y la tradición espiritual que está desembocando en el núcleo de la nueva cosmovisión: somos seres conscientes que habitamos un universo consciente.

5. Somos uno
La urgencia climática que vive la humanidad y la lectura que de ella hace la nueva ciencia desembocan en una constatación incómoda: el planeta Tierra es un sistema vivo de redes en constante emergencia. Todo esta interconectado. Las divisiones que han separado a los seres humanos por milenios ya no pueden perpetuarse con argumentos de índole científica, religiosa, ideológica, económica o política. Asistimos a la desintegración de las instituciones cuyo pilar era el dualismo filosófico entre materia/espíritu; Yo/mundo; verdad objetiva/subjetividad y que se perpetúa en la formas jerárquicas de la vida social (Iglesias, Estados, élites, corporaciones).

El vacío que deja la desintegración institucional es pasto fértil para todo tipo de populismos y post verdades. Al tiempo que se abre camino una forma mas diversificada e inclusiva de participación, la fuerza imbatible de una población empoderada ya no con recursos materiales sino con una herramienta nueva que es la conciencia. Y esto ocurre porque la complejidad de los tiempos no puede ser abordada por jerarquías distantes sino desde la auto-organización de los colectivos.

6. Entre el asombro y el goce

La imagen mas poderosa que nos legó el s. XX es la de este pequeño planeta azul suspendido en el espacio. El gran Joseph Campbell dijo que esa imagen iba a cambiar la conciencia mundial. Porque nos mostraba por primera vez nuestro mundo, un hogar donde se podían ver océanos, continentes pero no se veían naciones ni fronteras políticas. ¡Que impresionante experiencia y que goce experimentamos al verlo!

De eso se trata. La visión integrada de la vida nos da la libertad que necesitamos para ocupar nuestro lugar en armonía con el resto de las especies. Estar ahí, en humildad, es placentero y liberador. Es el arte de sentir como el cuerpo y el espíritu vibran en cada momento con todo el universo. No hay que buscar nada, sino resonar con el presente que lo contiene todo. Las acciones vendrán por añadidura.

7. El desafío es nada menos que…¡pensar de otra manera!
Tenemos la convicción de que los males del alma (angustia, insomnio, malestar físico y emocional) los problemas de la sociedad (apatía, violencia, crisis de la democracia, impotencia de los Estados nacionales) y del medio ambiente (contaminación, cambio climático, desastres naturales, migraciones) tienen su origen en una matriz de pensamiento dualista. No es fácil dejar de operar con una mente que divide, que opera aislando los “problemas” para buscarle soluciones, que se concibe separada y superior al entorno material y social.

El Círculo recoge el desafío de compartir esta nueva mirada que nos irá convirtiendo en agentes conscientes de una realidad que nosotros hemos construido y en la que estamos todos embarcados sin miedo a abandonar las convicciones, conceptos, y el sentido común heredado de otras épocas y latitudes.

8. ¡Se puede!
Entrar en el silencio de la mente es lanzarse a la luz, al brillo, a la transparencia del espacio de conciencia que compartimos en tanto seres humanos. Todos podemos, sin necesidad de diplomas ni de iniciaciones espirituales. Conciencia es luz y conocimiento. Ver el mundo como algo que está naciendo en completa unidad. Todo está apareciendo a cada instante. El mundo no está viniendo, ni se está yendo; el mundo es todo presente.