| La Tierra se ha Movido |
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La tierra se ha movido, se ha salido el mar, alterando lo mas básico de nuestro paisaje interno y externo. Nos hemos quedado sin las certezas y sin la seguridad sobre las cuales descansamos. La tierra nos parece menos sólida, el mar menos tranquilo. La desconfianza quiere instalarse incluso entre nosotros ante la irrupción de conductas inconscientes. Esta es una oportunidad única para tomar conciencia de la ilusión en que vivimos. La más evidente es la de creer que nuestro entorno es permanente. La psiquis parece necesitar de ello para construirnos un sentido de vida. Viene el remezón, nos da miedo, caemos en la cuenta de lo efímero de todo. Pero pronto volvemos a rearmar nuestras coherencias y a querer controlarlo todo. La impermanencia (aniccia en Pali) es uno de los temas centrales en el budismo que acepta que todo esta en constante cambio. La realidad fija es un sueño. Para experimentar >aniccia hay que sentarse a meditar. Después de unos minutos la atención se desdobla: por una parte está el ser interior, el observador, que mira como todo fluye, como la mente se agita, como las emociones van y vienen, pero el Ser permanece. Si logramos conectarnos con ese espacio de paz interior podremos dejar de identificarnos con los sucesos externos que escapan de nuestro control. Nuestro país, nuestros gobernantes, y ahora nuestros empresarios, han mirado espantados lo que la madre Tierra puede devolvernos. Este suelo que creíamos inerte ya no se deja explotar impunemente. El desafío a la fuerza de gravedad que implica levantar enormes estructuras habitacionales e industriales tiene ahora un límite claro, al menos en estas latitudes. Y esta es una oportunidad que no podemos dejar pasar. La Tierra tiene sus leyes, sus fuerzas, sus ciclos. La inteligencia humana puede convivir con ellas siempre que las respete, las honre y las agradezca. Los pueblos indígenas de todas las latitudes jamás intervienen la Tierra sin su consentimiento, le piden permiso, le hacen ofrendas. No se trata de regresar a épocas arcaicas de volver a lo “natural” pues lo natural ya no existe. Se trata de diseñar y aprovechar la tecnología en armonía con los procesos de la naturaleza Pero quizá la enseñanza mas importante es que lo material no es lo único, que hay una dimensión espiritual en nosotros y en todo que tenemos que cuidar y cultivar. Cada uno de los que vivimos el terremoto y todas sus secuelas, hemos sido remecidos en lo más profundo del corazón. Nuestras miradas se han alzado hacia el cielo, hacia arriba, hacia aquello que no se destruye con el remezón. Despertemos, dejemos entrar la espiritualidad en nuestras vidas. Ese parece ser el mensaje de la Tierra. Cecilia Montero |