espacio indigoubicacion
Textos
EDITORIAL: Alimentar el Alma

En nuestra cultura, la alimentación ha pasado a ser algo mecánico, un acto inconsciente. Por lo general comemos rápido, no sabemos lo que contiene aquello que  ingerimos ni lo que nuestro cuerpo necesita realmente.  A pesar de que  escuchamos  que alimentación y salud están íntimamente relacionados, seguimos las mismas rutinas. No queremos dejar los hábitos propios ni los de nuestro entorno. Estamos tan desconectados de las necesidades de nuestro

cuerpo que nos hacemos daño creyendo que comemos por placer. Cuando en realidad el verdadero placer parece estar en nutrir tanto el cuerpo como el espíritu. ¿Y si la comida nutriera el alma?
El poeta budista Thich Nhat Hanh nos invita en sus versos para vivir conscientes a  ver que en la  comida está la presencia de todo el Universo. Al desayunar podemos mirar el pan y ver en un pedazo de pan el rayo de sol,  también  la nube que hay en ese pan, porque no hay pan sin sol, sin lluvia sin la tierra. En el pedazo de pan es posible ver como el cosmos viene a nosotros, a alimentarnos. También es posible ver todo el trabajo que trae incorporado ese pan, todo el sufrimiento que hizo posible que llegara hasta a mi plato y reconocerlo. Eso es conciencia profunda, plena presencia.
Podemos disfrutar el  pedazo de pan si lo vemos como embajador del cosmos. Si ponemos sólo el pedazo de pan en la boca, no nuestros proyectos ni nuestra rabia,  estaremos mascando el pan y no nuestros proyectos y nuestras rabias. De esa forma, tocamos las maravillas de la vida, y cada momento se convierte en un momento de sanación, transformación y nutrición.
Otras tradiciones espirituales han apuntado a estas dos facetas de nuestra relación con la alimentación: lo que trae incorporado lo que ingerimos y el estado de ánimo en que estamos cuando comemos.   En las enseñanzas de Gurdieff se señala que no podemos metabolizar correctamente el alimento cuando las emociones negativas nos dominan, lo que ingerimos no puede ir a nutrir los centros superiores. En el Ayurveda, o ciencia de la vida, se cuida especialmente el equilibrio de los elementos, se propone una dieta adecuada para cada persona en función de sus desequilibrios o humores y se recomienda ingerir alimentos puros y livianos que nutran el espíritu.  El tema central es hacernos cargo de nosotros mismos, ser concientes de la estrecha relación que hay entre mente y cuerpo y de la importancia del intercambio energético que es la comida.
En su recién publicado libro, “Cocina para el Alma” (Ediciones Catalonia), Heidi Dettwiler nos invita a abrir la puerta y comenzar a ver en la  alimentación un camino de sanación.  Para ello nos regala  deliciosas recetas vegetarianas salpicadas de anécdotas y consejos prácticos recogidos a lo largo de sus viajes. Una lectura espiritual altamente recomendable.

Cecilia Montero