EL BUEN AMOR Por CLAUDIO NARANJO (Conferencia dictada en Espacio Indigo, Junio 2006) Cuando intenta definir el amor, rápidamente uno se da cuenta que no es posible. Se puede describir amores específicos, formas del amor. Generalmente cuando se habla del amor se habla del amor al prójimo (“Ama al prójimo como a ti mismo”). Nadie piensa que eso sea amor erótico, se subentiende que es amor cristiano, amor benévolo o amor empático. Todas las tradiciones espirituales coinciden en eso de que hay que ser mas amorosos, todos los pasajes del Corán, las recitaciones comienzan en nombre de Alá el compasivo, el misericordioso, la compasión es central en el budismo. Pero, nosotros los humanos tenemos una tendencia a tener ideales muy altos, que parece que nos hacen sentir que tenemos una bandera tan buena, que no es necesario hacer mucho para estar en coherencia con eso. Lo que Toynbee llama la civilización cristiana occidental no ha sido muy bella, la verdad que se han construido bellas catedrales, maravillosas obras de artes, pero ha sido una civilización, mas bien caracterizada por los ríos de sangre, la historia está hecha de batallas, de mucha crueldad. El Dalai Lama, anda dando conferencias en todo el mundo, no sobres temas muy difíciles o rebuscados, sino diciéndole a la gente que hay que ser un poquito más benévola, que depende el futuro del mundo de que tengamos un poquito de mejor corazón de que las cosas se van a poner más difíciles, y que si la gente no es un poquito más paciente, un poquito más comprensiva, no actuar impulsivamente sus resentimientos, la olla va a estar muy explosiva. No tenemos mucha capacidad empática, pero eso es lo que nos más humano aparentemente. Yo digo que este amor, el que podemos llamar amor benevolente, o el amor compasivo, cuya forma más alta es la compasión o la misericordia, que ese amor es un desarrollo de lo que originalmente es un hecho constitutivo de nuestra naturaleza biológica, por que somos mamíferos. Los mamíferos tienen mamá, maman y son amamantados y en ese proceso de la lactancia se da en un contexto amoroso, se da en un contexto que es nuevo en la historia de los organismos en que cada uno come y pelea por sus intereses, hasta que aparecen los mamíferos y la madre tiene la capacidad de tratar a la cría como parte de si mismo, o como otro si mismo. El ser humano tiene la posibilidad, a veces, de ver al Otro como a si mismo. A veces solamente a los que viven dentro de las paredes de su casa, hay sentimiento de familia. Una cosa es la familia y otra son los extraños. Otras veces es un poquito más grande es “el pueblo” otras es tan grande como el país, pero el nacionalismo no es muy amoroso, en último término es como una analogía, se podría decir, del egoísmo. Es un egoísmo a escala colectivo: mi país contra tu país. En nombre del patriotismo se hacen muchos desmanes. Ya sabemos, cualquiera que lea o la historia o las noticias, a lo que lleva . Entonces se puede decir que el amor materno tiene el potencial de amor universal, tiene el potencial de llegar a ver al otro como uno mismo, pero sin tantas condiciones de que solo si tiene el color de la piel así, o si tienen similares características que a mi me gustan, o que te parezcas a mi mamá. Tenemos muchas condiciones que ponemos a la capacidad de dar ese amor, y se trata al otro como uno mismo. Esas son algunas de las cosas que llamamos amor. Pero la gente que ha filosofado sobre el amor habla mucho de la polaridad del contraste de eros y ágape o el amor cristiano, el sentimiento empático, sentimiento de comunidad, ponerse en el lugar del otro. Eros es el amor instintivo, y si decimos que ágape es el amor cristiano podríamos decir que eros es el amor pagano. Cuando Ovidio escribe el Arsamandi no es amor al prójimo en el sentido cristiano lo que habla sino las distintas formas del amor erótico y las formas de conseguirlo. También podríamos llamarlo amor freudiano, porque Freud pensó que era el amor básico, que el amor instintivo es la raíz del amor, pensaba que todas las transformaciones del amor parten de una energía básica, la libido, el Eros. Que de esa raíz biológica, la amistad es un derivado, hasta la compasión es un derivado del Eros. No todos son freudianos en el mundo ni siquiera de la psicología, de la psicoterapia. Ni siquiera en el psicoanálisis yo creo que no todos estarán de acuerdo con esa generalización de Freud. Hay una cierta verdad en la práctica, una persona que no funciona bien en el plano instintivo, tampoco funciona bien en los planos más sutiles o superiores. Yo digo que el amor al prójimo es el amor benévolo, pero el amor por si mismo es amor a la criatura interior, es un deseo de felicidad para esa criatura instintiva que tenemos todos y que quiere cosas muy simples. ¿Que quiere? Quiere ser feliz y necesita placeres. El niño interior de cada uno es una criaturita. Entonces amor al prójimo es ama a la criaturita en el otro como a la que tienes tú ahí dentro. Es una gracia desearle al otro lo mismo, pero para uno mismo es un amor al niño interior. El Eros es un amor niño, se nace con Eros. No es el amor genital naturalmente. El niño busca el pezón de la madre probablemente siente la misma dicha que el que busca ser cobijado en un abrazo amoroso de adulto, el niño necesita la piel de madre. No está diferenciado el Eros incluso del deseo de contacto, de relación. Pero la primera forma de expresión del amor instintivo, es lo que en el mundo de la psicología, en ingles por ejemplo se le da el nombre de attachment. Daniel Stern, ha estudiado el establecimiento del vinculo materno infantil, es un vinculo que todos necesitamos establecer y que si no tenemos un maternizaje suficiente, vamos a quedar siempre inseguros, necesitados de una excesiva confirmación del vinculo en la vida adulto. Quedamos demasiado mamones, demasiado necesitados de confirmación de recibir más, hasta el punto que el recibir interfiere con el dar, se está tan concentrado en el anhelo de recibir, que no se desenvuelve la otra posibilidad de la vida amorosa que es la más vital para la felicidad. Yo pensaba mucho tiempo que había habido un salto en la evolución humana, que tal como se ha dicho por la gente que estudia literatura o la historia, parece que el amor romántico surgió en la Edad Media por ahí por el siglo XVI, se habla de las cortes de amor esa institución en que una corte de mujeres juzgaban, sobre todo los varones, en su capacidad de amor cortés, o capacidad de darle a la mujer el respeto y el apoyo. Ahora ya desapareció esa institución. Quizás con el hecho de tener como Presidenta a una mujer se pueda restituir esa institución. El amor romántico surge en esa época en que Dante escribe, elabora todos sus poemas entorno a la figura de Beatriz, es una figura simbólica pero con resabios biográficos, dice que la conoció a los nueve años de edad y que había nacido el noveno mes, el año nueve y llega a decir en La vida nueva su libro previo a La Divina Comedia, que Beatriz es el número nueve. Es como un símbolo de totalidad y de gracia. Beatriz es una mujer ángel. Entonces es como una representación de la vía del amor, del amor como camino, del amor erótico en su forma más alta, en un amor erótico no animal. La forma más baja sería la lujuria, pero la lujuria no es el Eros animal, es una degradación del Eros animal. Yo creo que el Eros animal hay que ser una persona muy sana para tenerlo, es desinteresado, el Eros animal es mágico, es lo que recupera el tantrismo. Si uno ve los rostros en esos templos son los rostro de un tipo de enamoramiento, en que todo es bello en que hay más que placer hay bienaventuranza, es como una conciencia meditativa a través de la sexualidad, una sexualidad muy criminalizada a los ojos de un contemporáneo. De repente aparece un caballo y una mujer y eso ya es grosero para nuestros ojos. En la india antigua era la ceremonia más sagrada de todas, era cuando la reina yacía con un caballo. Como el mito del minotauro, la reina que se enamoró del toro blanco, de Poseidón. Cada uno de estos amores yo creo que tienen toda una escala, que va de la forma degradada, a una forma sana y luego a una forma excelsa. Yo diría que no hay plenitud espiritual sino están las tres formas. Una persona que no acepta el placer, generalmente es una persona que tampoco acepta la alegría, la persona que rechaza una cosa tan simple como el deseo instintivo que es eso que naturalmente implantó la naturaleza en nosotros, para buscar la teta o lo que haya que buscar, o para nadar cuando el niño pequeño lo echan al agua y sobrevive, pero después un niño de tres años ya se le olvidó, perdió su dotación instintiva. La naturaleza nos programó muy sabiamente para seguir un santo placer que es parte de la sabiduría del organismo. Pero una persona que aprendió a rechazar eso o dice eso es cochino, eso no, no, no, la palabra más prestigiada por los niños del mundo. Una persona después ya no tiene derecho a ese placer más alto que es la alegría. Sin duda alguna que las personas serias son muy estimadas, en los colegios hay muchos rostros duros. Se decía “la letra con sangre entra”, estaba prohibida la alegría. Que un educador se interese en la felicidad del educando, eso se sale de todos los cánones, ¿que tiene que ver, para que sirve eso? Es peligroso si a los niños se les empieza a cuidar que tengan satisfacción, después van a quererlo todo, se va salir todo de sus cauces, la gente le tiene miedo a que la propia gente se satisfaga. Parece que la única política que es aceptable en el mundo, es la política de la contención, la domesticación de tenerlo todo bajo control. No tenemos la religión del descontrol que tuvieron los dionisíacos, que sabemos que fueron los que precedieron a la religión de la Grecia clásica y otras religiones , los dioses olímpicos , todo ese mundo patriarcal. Pero antes Dionisio era el rey supremo, la naturaleza, la entrega a lo natural, la sacralización de la vida. Por lo tanto de la reproducción y del placer como parte de la vida. Entonces si uno se complica la vida con un problema aparentemente pequeño, como una persona que tiene una prohibición del placer, esto tiene una reverberación más sutil en la alegría. Pero yo creo que también tiene una repercusión aun más alta, la posibilidad de la felicidad. La felicidad no depende del placer, la felicidad se puede mantener en el placer y en el dolor. Una persona que llega a la felicidad, es una persona que tiene otra actitud ante la vida y no depende de los placeres, ni siquiera de los motivos de alegría, es una alegría incondicionada se puede decir. Es muy raro el ser humano que llegue a eso. En la música lo podemos encontrar. Sabemos que Beethoven conocía esa experiencia y que puede inducirla a sus oyentes, por que basta con oír unas de esos grandes Adagios que son un mar de dolor y de dicha al mismo tiempo, que no son contradicciones sino el plano conceptual. Pero es como hubiera una prohibición de la dicha y al mismo tiempo un potencial de un estado de conciencia dichoso que se eleva sobre todos los inconvenientes. Los griegos no tenían en su panteón algo equivalente a la Virgen María. Nosotros no sólo tenemos un dios padre misericordioso sino que desde la Edad Media en adelante, la figura de María, madre de Dios. Surgió el marianismo, la simbolización del amor divino en la figura femenina, la madre dios , también esta la figura de María que existe en muchas culturas y en distintas formas. Entre los griegos no existía esto, para ellos los dioses son todos peligrosos, encontrarse con un dios no era cosa deseable para un griego, y las personas en la historia en la mitología griega que se encuentran con un dios generalmente terminan pagando el pato, lo pasan mal. Los mortales y los inmortales, los mortales sirven a los designios de los inmortales, pero no estaba en la cultura griega, eso de la protección misericordiosa. Había dioses protectores pero en un trato individual así como Ulises con Atenea. Entonces hay estos dos amores tan diferentes que uno puede decir que uno es el amor de la madre y el otro es el amor del niño. A mi me parece que hay otro amor que tiene que ver con el amor del padre. Sócrates tenía un nombre para el, philia lo llamaba. Aristóteles habla mucho de philia a propósito de la amistad. Decía que cuando uno estaba en una relación verdadera de amistad, que no es una amistad interesada, o una amistad por sexo, o por no sentirse solo, una amistad es una atracción que deriva un cierto sentido de los valores, uno se siente atraído por personas que encarnan ciertos valores. Y cuando revisamos nuestras vidas, por que hemos tenido alguna vez una relación así importante , nos damos cuenta que es como una escuela, es como si uno aprendiera de alguien, es como ocurre con la figura paterna, es la figura de autoridad, pero la autoridad es una derivado de algo mucho más básico que es el impulso a seguir. El niño ama a la madre de una manera, pero ve que la madre ama al padre, la mira al padre, es un punto de referencia y ¿que significa eso para la mente del niño? el niño está en simbiosis con la madre, es la figura más importante en su vida. Empieza a aparecer esta tercera persona como un representante del resto del mundo, pero la madre sigue al padre, y el padre generalmente en nuestra cultura es fuente de autoridad, talvez en otras culturas incluso antes del mundo patriarcal también puede que haya habido predominantemente la función nutricia de la madre, la función más intelectual del padre, el cazador, el que resuelve problemas, entonces el padre es un punto de referencia. El niño aprende que hay que mirar, es la primera encarnación de los valores, la madre no es representante de valores, da la leche, da el cariño del amor, pero el padre representa aquello que hay que aprender.
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