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Era el mensaje que encontré sobre mi almohada la primera noche que visité Findhorn. Y los milagros existen en esta comunidad viva creada en los años 60 al norte de Escocia. No son hadas ni duendes corriendo por los bosques aunque sí hay venados, conejos y pájaros. Son las joyas que uno descubre a medida que va juntando lo que ve, lo que siente con la historia del lugar. Un lugar que debiera servirnos de inspiración cuando buscamos formas sustentables para reconstruir nuestro país.
Los fundadores de esta comunidad mundialmente conocida, Eileen y Peter Caddy, no tuvieron una vida fácil. Ella, casada con un coronel de la Royal Air Force, con 5 hijos, se enamora de él y se van juntos a…Glastonbury (la tierra de Avalon), lo que le vale el ostracismo mas feroz. Por años no puede ver a sus hijos, no tienen casa ni recursos. El la deja, con un niño de 3 meses, en una isla inhóspita mientras viaja en busca de trabajo. Eileen vive una noche oscura, sin comida, con mucho frio…sumida en la depresión. Hasta que un día escucha “Lo tienes todo, estoy contigo!” . Convencida de que se esta volviendo loca sigue luchando contra la tristeza. Una nueva voz le dice “Tu y Peter son parte del plan. Deben estar unidos”. Es noche de Navidad y aparece Peter en la cabaña cargado de regalos. El y su ex señora Sheena están convencidos de que Dios está detrás de todo lo que les ocurre, Peter le pide a Sheena que se haga cargo de la educación espiritual de Eileen. Otra noche oscura para Eileen sometida a una disciplina rigurosa de meditación y escucha interior. Poco a poco Eileen obedece va dejando sus celos, su rabia, sus miedos…y se entrega a la consigna: solo pensamientos positivos.
Y comienzan los milagros. Peter postula a un cargo de manager en un hotel pensando que su experiencia manejando las provisiones militares en la guerra debe servirle de algo. La dueña del hotel lo entrevista: ¿porque habría de funcionar en un hotel? Porque me guío solo por principios espirituales le dice Peter. Pero si yo necesito ganar plata, responde Mrs. Grove. Y quien le dice a Ud que Dios y el dinero son incompatibles? contesta Peter muy seguro. Y así es como ellos llegan a Cluny Hotel, un castillo sobre una colina mirando un campo de golf. En pocos meses el hotel brilla, llega mucha gente y los negocios de Mrs Grove prosperan. El secreto? Las voces que escucha Eileen y que Pete sigue al pie de la letra. Todo hasta el mas mínimo detalle proviene de la inspiración espiritual, como manejar el jardín, si despedir o no a un cocinero borracho. En el lenguaje de Findhorn este es el arte de manifestar. En Cluny Peter y Eileen tienen 3 hijos, y aplican sus valores en el equipo de trabajo y en el parque. La historia adopta un vuelco dramático cuando a Peter lo trasladan a otro lugar donde las cosas están muy cargadas y no funcionan, lo despiden. Se encuentran en la calle, viviendo en un camping car con los 3 niños. Aterrizan en el camping de Findhorn y ahí Eileen sigue escuchando la voz interior que la incita a meditar…como no tiene espacio se va a los baños públicos del camping antes del amanecer y recibe mensajes….los que están recogidos en su primer libro God Spoke to me. Se agrega una amiga Dorothy…que tiene una conexión particular con los espíritus del jardín…y juntos practican trabajos energéticos en el camping. Peter comienza un huerto, Eileen y Dorothy le dan las consignas de cómo hacerlo hasta que comienza a germinar la fe en la colaboración estrecha con la naturaleza: crecen repollos gigantes, lechugas exquisitas....y se corre la voz.
Un par de años pasan, la familia vive casi totalmente aislada haciendo malabares para sobrevivir. No tienen dinero pero lo que necesitan llega, en el momento justo. Eileen confiesa en su libro que ella no entendía nada. Pero seguía escuchando voces que le indicaba que este seria un lugar de poder hacia el cual vendrían muchos visitantes….pero ella se concentra en sus hijos, en la caravana, en el jardín. Llegado el momento se les pide que se conecten con otros centros en el mundo, ella logra visualizarlos en sus meditaciones, hay incluso uno en Sud America.. Peter decide salir a visitar otros lugares que trabajan con la naturaleza. Empieza a llegar gente, vienen los hippies del New Age, compran otra caravana para las amigas, y siguen creciendo. De un núcleo de 3 pasan a 12, a 50 a 100. Terminan adquiriendo el terreno de camping y más tarde…el hotel Cluny donde había comenzado la historia y que hoy acoge a los visitantes.
Findhorn es hoy una enorme Fundación que cobija a varias organizaciones, ofrece un programa variado de formación y entrega su experiencia a las eco-aldeas que han surgido en muchos puntos del planeta. Desde hace 30 años se ofrece al visitante un programa inicial de una semana para visitantes donde uno se interioriza de cómo funciona la comunidad. Y es realmente una comunidad, una comunidad viva, abierta, que aprende. En los recintos y jardines se respira una misma emoción: todos saludan con entusiasmo, respeto e interés, con una sonrisa, sin dejar de trabajar. Las reglas son pocas pero aseguran dos principios: vivir una espiritualidad práctica y dejar que opere la sabiduría colectiva. Esto lo logran con algunas prácticas tales como: Meditación diaria: en cada edificio hay lo que ellos llaman un santuario, una sala con sillas confortables, co flores frescas y una vela al centro. No hay gurus ni tampoco imágenes devocionales. Círculos: los equipos de trabajo o de estudio comienzan y terminan todas sus actividades con un círculo de sintonía donde cada uno da su nombre y como se encuentra. A media mañana el trabajo se interrumpe sagradamente pro media hora, es el momento de la conexión, todos se reúnen en el centro comunitario a tomar té y compartir. Al final de la jornada la actividad se cierra recogiendo lo que cada uno aporta. Esto se hace incluso en la cocina! Estar en el presente, confiar y participar en la co-creación del mundo. Si uno esta sintonizado, si sigue su intuición, y si el propósito es superior, las cosas ocurren! “Work is love in action” dicen en Findhorn y el amor se expresa en forma permanente cuidando del lugar, preparando la comida, cultivando las plantas.
Cecilia Montero |